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jueves, 16 de mayo de 2013

Jimmy Braddock y Pedro Garate

Texto recuperado de la revista mexicana Cancha.

De las de miedo a morirse de risa. Resulta que en Miami se ha publicado un libro –muy interesante por cierto- titulado “Moon over Miami”, del periodista americano Jack Kofoed, sobre la historia de la ciudad desde su fundación, y, como es natural, en esa historia se habla de la pelota vasca.(…)
Garate le ha contado a kofoed que en el año 1936 no lo fusilaron en Madrid por un verdadero milagro. (…) según el autor de la astracanada tragicómica, cuando en 1937 se presentó el boxeador en Miami, Garate perdió hasta la faja h la cesta por correr hasta la butaca de Braddock para besarle la mano, entre la sorpresa del campeón y del público que no se explicaban tamaña debilidad entre los fornidos “Jai Alai Players”.
Aquello fue inusitado. ¿Pero no que tan machotes…?
Y Braddock forcejeando por escapar, exclamó cada vez más perplejo:
-¿qué pasa aquí? Yo creía que los hombres solo besaban las manos de las damas, pero por lo visto, ando equivocado….
Pero todo quedó aclarado.
Y todos se pusieron a llorar,
Es cuando Garate, sin soltar la mano del cuento, se explicó:
-Es que, SEÑOR Braddock yo le debo a usted la vida.
Y se soltó con una como para asustar a un soldado americano. ¡Horrorosa!
Que lo pusieron en Madrid ante un pelotón de ejecución y su vida ya no tenía más duración que un partido a 29 iguales. Se iba irremisiblemente, pero se iba. A sus pies, el vacio sin fin; ante él, unas caras terribles, feroces sin una chispita de humanidad, ¿chispita dijeron? Si, la que, de pronto, iluminó el cerebro del condenado a morir ante unos fusiles y -¡canallas!- con las botas puestas.
Garate pidió que le dejaran hablar.
Y aquellos seres infrahumanos le dejaron.
Le paso lo que a un amigo nuestro, que, en parecida situación en vez de un minuto le dieron dos y acabaron condecorándolo..
Garate les explicó entonces a sus verdugos que –agárrense-  Braddock se había retratado con él en el frontón el año anterior  porque había ganado una quiniela en Miami.
Dijo una porque debe pensarse que aquel año anduvo desacertado en el juego.
¿Saben lo que hicieron en aquel momento esos malvados? Pues que por tantito así no se pusieron a llorar de envidia y de emoción.
-¿Con Braddock a dicho usted? –exclamaron todos a una sacándose los pañuelos.
Garate –listillo él- captó rápidamente que el partido lo tenía ganado, y les respondió enfáticamente:
-¡con Jimmy Braddock, campeón mundial de pesos pesados!
Claro los facinerosos dejaron en seguida los fusiles en el suelo, y le hicieron corro.
-¡Pero qué suerte tiene ese hombre: conoce a  Braddock! –dijo uno de ellos.
-¿Es verdad que le ganó a Baer echándole el aliento a la cara? –preguntó otro.
-Si fuera usted tan amable de pedirle un autógrafo para mí….-suplicó un tercero.
Y así seis de ellos.
Exactamente seis, porque uno del pelotón –faltaba el villano, el más ladino y maloso, que diríamos aquí- como en las películas truculentas, no se quedó conforme, y le exigió una demostración.
Ni corto ni perezoso Garate echó mano a la maleta –lo llevaron al paredón con todo y equipaje. ¡Tan cumplidos eran…!
-y sacó de ella un recorte, en el que se veía a Bradock en el momento en que se le entregaba una copa. De metal… no sea usted mal pensado.
Naturalmente, los bandidos se cayeron de espaldas. Y todos ellos temblequeando de admiración y de envidia.
El último que habló –siga usted agarrándose la barriga, lector- fue el maloso comisario:
Ah bueno si Pedro es amigo de Jaime yo le dejaría marchar. Yo le gane a don Gomes mil pesetas cuando Bradock le venció a Max Baer, y eso bien merece la libertad de este hombre.
Fenómeno el gran Perico.
Un águila. Más listo que el hambre él, porque es que, además, se ha dado cuenta, por el cine, que la palabra señor es de un efecto publicitario en Estados Unidos, y se pasó la narración diciendo:
“Here SEÑOR colonel” “that, SEÑOR Jim”; Y am not coward, SEÑOR Bradock”…
Enhorabuena, Perico, pero de verdad. Eres un genio. Si Cantinflas lee este comentario, seguro que te contrata como campeón de los publicistas.(…)


miércoles, 16 de mayo de 2012

El Jai Alai Club de New Orleans


El último signo del Club Jai Alai de New Orleans fue derribado por el Huracán Katrina en 2005. El  Frontón de New Orleans fue construido el año 1925 y abierto el 25 de noviembre de 1926. La cesta punta hizo su debut en el área de Nueva Orleans ante una multitud de 2.500 entusiastas fans.
El cuadro, en su mayoría proveniente del fatídico Frontón de Hialeah, fue destruido por un Huracán al de poco de inaugurarse en Miami el primer escenario profesional de cesta punta del estado de Florida. Un grupo de jóvenes pelotaris tutelados por el alcalde de Mutriku (Urrestarazu) habían sido contratados para el Habana - Madrid y después de su paso por Miami pasaron a formar parte del recien inaugurado Jai Alai de Arabi. Los pelotaris Arana, Hernando, Lorenzo, Mateo, Pedro Mir, Osa, Ochoa, Olabega, Piston, Segundo, Taboada, Ugalde, etc. se alojaban en la casa estilo victoriano y de mucha historia situada justo en Frente al Jai Alai y Ball Room de Friscoville. La Mansión de Le Bau como era conocida, funcionaba `por aquellos años 20 como Hotel además de cobijar alos jovenes pelotaris. El Frontón estaba situado en el 139 de  Friscoville Ave. en Arabi en St. Bernard Parish, y las funciones de pelota fueron constantes durante tres años.



El Frontón era también un establecimiento de juego llamado el Jai Alai Club. de hecho, había cinco salas de juego solo  en el bloque 100 de Friscoville Avenue .
El Jai Alai Club era un lugar fantástico. Había espacio para 3.000 personas para comer, beber, bailar y jugar. Estas actividades podían ser disfrutados en todos los clubes, pero el Jai Alai  fue especialmente popular. No solo podías escuchar grandes bandas como Harry James y Tommy Dorsey, sino que también tuvieron la oportunidad de ganar un coche en un sorteo semanal.

Aunque el juego no estaba legislado, los clubes de St. Bernard Parish estaban abiertos desde el atardecer hasta el amanecer y se anunciaban en los periódicos. Todos estaban a pocas calles de Nueva Orleans, donde el juego  fue prohibido, y además se podía acceder en  tranvía. El deporte vasco era anunciado de esta manera: "The World's Handsomest Steam-Heated Jai Alai "say Hi-Li" Fronton and Ball Room. Thoua=sand Thrills Nightly!""For the convenience of the Ladies a booth has been placed in the UPPER LOUNGE (walk up to top of steps) and you can purchase certificates on each game, and get additional thrills"
El 27 de julio de 1928 el Sheriff  Meraux manda cerrar los clubes en Arabi. Así  el 12 de agosto de 1928 tanto la prensa local como el New York Times se hicieron eco de la redada llevada a cabo ese día.


"Fueron tomados Los nombres de 225 personas que se encontraban  en los dos lugares, el Frontón Jai-Alai y el Arabi Club, para referencia futura. La clientela, de los cuales muchas eran mujeres, fueron puestos en libertad tras ser interrogados.
 Neil Simmes, fotógrafo de The Times-Picayune, fue atacado y golpeado por unos cincuenta hombres cuando intentaba tomar una foto.  Tras lo cual se produjeron disturbios en plena calle.
Fuertemente armados, los policías irrumpieron en los clubs de manera que provocaron desmayos y gritos de pánico entre las mujeres. Sonó un disparo lanzado por el vigilante para advertir a los apostadores.
Rápidamente agarraron el dinero en las mesas de juego y salieron disparados. El material para el juego fue quemado y  reducido a pedazos.".Debido a la persecución policial  había dejado de funcionar el Jai Alai trasladándose al nuevo Frontón de Chicago su cuadro principal.
A pesar de las redadas, los establecimientos siguieron funcionando, y era la corrupción rampante. Durante una audiencia celebrada en el Palacio de Justicia San Bernardo en 1940, los testigos declararon que las ganancias de las casas de juego en Arabi iban al bolsillo del Sheriff CV Rowley, hasta que el juego fue totalmente eliminado en 1952 de St. Bernard Parish.

Baste.